EMF

Federación Vasca de Montaña
Euskal Herriko Mendi Federazioa

EUSKALMET

Dirección de meteorología y climatología
Meteorologia eta klimatologia zuzendaritza

UIAA

International Mountaineering and Climbing Federation
Union Internationale de Asociations d'Alpinisme

EL PATRIMONIO DEL MONTAÑISMO VASCO

Si algo caracteriza al montañismo vasco son sus viejas y hondas raíces: las montañas están profundamente arraigadas en nuestra cultura y en nuestras costumbres. Desde hace más de un siglo, quienes formamos el colectivo montañero mantenemos con las modestas cumbres de nuestro territorio una conexión apasionada, que hemos extendido a otras cadenas montañosas más allá de nuestras fronteras. Tanto apego prolongado en el tiempo ha generado elementos que forman un patrimonio identitario transmitido de generación en generación.

Uno de estos elementos que nos identifican y que generan sentido de pertenencia a una comunidad es Pyrenaica, la revista fundada en 1926 por Antxon Bandrés. Cientos de articulistas, junto a equipos de redacción y dirección, trabajando en desinteresado auzolan, han porteado nuestra revista hasta el siglo XXI. Gracias a ese esfuerzo colectivo, tan singular como admirable, Pyrenaica no es solo la memoria escrita de un siglo de montañismo vasco, ha sido el soporte para la transmisión de conocimientos y valores entre varias generaciones, y constituye un registro de una parte relevante de las transformaciones sociales y culturales del último siglo.

Este año se ha publicado la última edición del Catálogo de Cimas de Euskal Herria. Con la primera subida colectiva al Ganekogorta en 1914, el pionero Antxon Bandrés inició una actividad singular de nuestra comunidad: los concursos de montes. Esta práctica sistemática ha dado lugar a varios elementos propios: la presencia de buzones en la inmensa mayoría de cimas vascas, incluidas las más humildes; la publicación periódica de listados de cumbres hasta llegar al Catálogo de 2018, en un esfuerzo conjunto con Euskaltzaindia para recuperar la toponimia vasca e identificar apropiadamente nuestras montañas; y, sobre todo, la existencia de una comunidad, la Hermandad de Montañeras y Montañeros Centenarios, con registros desde 1923, que ha mantenido vivo el Concurso de Centenarios y su objetivo: divulgar el montañismo y dar a conocer hasta el último rincón de nuestro territorio. No hay nada comparable en otras federaciones de montaña y ha servido para crear una sorprendente afición por la montaña en un territorio con cimas modestas.

El patrimonio cultural está conformado por bienes, materiales o inmateriales, heredados del pasado, que son una expresión de la identidad de quienes los comparten y el testimonio de lo mejor de la creación humana. El colectivo montañero vasco ha generado en un siglo de existencia un rico patrimonio ligado a la cultura montañera. En un mundo globalizado, con tendencia a la uniformidad de costumbres y valores, proteger nuestras señas de identidad y dejar un buen legado a las futuras generaciones es una responsabilidad y un motivo de orgullo. Es una manifestación más de la ancestral interacción entre las gentes y las montañas vascas.

Luisa Alonso-Cires

Directora de Pyrenaica