EMF

Federación Vasca de Montaña
Euskal Herriko Mendi Federazioa

EUSKALMET

Dirección de meteorología y climatología
Meteorologia eta klimatologia zuzendaritza

UIAA

International Mountaineering and Climbing Federation
Union Internationale de Asociations d'Alpinisme

El Sistema Ibérico existe

No es fácil que al citar el Sistema Ibérico, el montañero o montañera del País Vasco traiga a su memoria automáticamente una serie de cimas o alguna de sus excursiones habituales. Las montañas que englobamos en ese macizo no están tan claramente identificadas como las de Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central..., no conforman una línea definible de montes, razón por la que, en vez de denominarse “sierra” o “macizo”, lleva el genérico “sistema”. En la introducción de este número, Pepe Martínez nos desvela con precisión los complejos desarrollos que despliega la orografía para conformar este “sistema” de sierras, serrezuelas, mesetas y otras tierras altas en general. Sorprende igualmente la enorme oferta de actividades diferentes a la que podemos asomarnos con el pretexto de conocer el Sistema Ibérico.

En el plural sumario de este número monográfico hallamos propuestas para caminar por vías verdes siguiendo el trazado de antiguos ferrocarriles, para viajar a las entrañas de la tierra, para internarnos en insospechados cañones, acometer travesías en esquí, escalar en roca e, incluso, acometer trepadas de cierto nivel en vias ferratas cuya existencia ni siquiera podíamos imaginar. Para quienes además gustan del coleccionismo de cimas, los exhaustivos listados de cumbres de Parys Lisiecki constituyen el compendio de los objetivos a alcanzar en sus excursiones. En definitiva, la revista ofrece un sinfín de posibilidades para visitar y conocer rincones escondidos de este extenso macizo, practicando actividades diversas o simplemente caminando con nuestra cámara de fotos dispuesta.

Algunas de las sierras que conforman el sistema gozan de enorme tradición entre nosotros, debido seguramente al hecho de hallarse próximas a los límites del País Vasco y superar en muchos casos la mágica cota de 2000 metros: La Demanda, Urbión, Cebollera, Mencilla, Moncayo... Más alejados quedan otros macizos cuyos nombres están posiblemente más asociados a nuestros estudios escolares de geografía que a la tradición montañera posterior: Javalambre, Gúdar, Albarracín, Penyagolosa... Al contrario que aquellas, las cimas que jalonan estas últimas sierras son solo eventualmente visitadas por los tachamontes más pertinaces de nuestro colectivo pues, no en vano, vienen figurando en el Catálogo de cimas de la EMF desde sus primeras ediciones hasta hoy en día. En cualquier caso, hemos comprobado que este extenso sistema montañoso, aun siendo una de las cinco o seis grandes líneas de montañas que caracterizan la Península, es probablemente la que menos atención ha recibido en la revista Pyrenaica a lo largo de su historia. Por esta razón, el número que tienes entre tus manos adquiere un sentido especial para hacer justicia al olvido de sus cumbres. Esperamos que contribuya, de una parte, a que se incrementen las visitas que los montañeros y montañeras del País Vasco hagan en el futuro a estas montañas y, de otra, a que además esas visitas traigan a Pyrenaica novedosos artículos con descripciones y propuestas de excursiones. Se trata de que nuestra mirada no pase de largo por el mapa peninsular una vez más sin advertir su presencia: el Sistema Ibérico existe.

Patxi Galé